El plomo es un metal utilizado desde la más remota antigüedad. Los usos finales del plomo han variado de forma drástica en lo que va de siglo. Usos clásicos, como la fontanería, la plancha para industrias químicas y para la construcción, las pinturas y los pigmentos, los cables eléctricos, etc., han retrocedido de forma sensible. En la gasolina la utilización del plomo desapareció completamente del mundo en septiembre de 2021.

La realidad es que hay usos muy especiales del plomo, que le hacen indispensable o difícilmente sustituible como entre otros:

  • Baterías para automoción, tracción, industriales, servicios continuos y de seguridad, energía solar, etc. (85.1%).
  • Pigmentos y otros productos (5,5%).
  • Productos laminados y extruidos (3,6%).
  • Munición (1,4%).
  • Aleaciones (1,3%).
  • Revestimiento de cables (0,9%).
  • Otros (2,2%):
        • Protección contra radiaciones de todo tipo.
        • Vidrios especiales, para aplicaciones técnicas o artísticas.
        • Protección contra la humedad, cubiertas y techumbres.
        • Soldadura, revestimientos, protección de superficies, etc.

MATERIA PRIMA CRÍTICA

El plomo es considerado una materia prima crítica por la Unión Europea y prioritaria en España por el Real Decreto 647/2002, de 5 de julio, por el que se declaran las materias primas minerales y actividades con ellas relacionadas, calificadas como prioritarias a efectos de lo previsto en la Ley 43/1995, de 27 de diciembre, del Impuesto sobre Sociedades.